Cinco minutos en Cuba

Una sala. Conversaciones de familia. Yo les explicaba a unos la odisea de Migración, otros hablaban del cumpleaños de tío, mi madre leía y fumaba en un butacón. Todo olía a humo de cigarro Hollywood. Tú estabas a mi lado, tratando de entender el bullicio…ah, la tele de la saleta estaba encendida y dos de los niños corrían por el pasillo central que empezaba en el comedor y terminaba en el cuarto de mi abuela. El que llegaba primero a uno de los extremos era el ganador y gritaba su victoria estruendosamente.

Tú estabas a mi lado, tratando de entender el bullicio y no lo lograbas. “¿A quién atiendo?”, no supe qué responderte y te miro con cara de Resiste un poco más en un rato nos vamos.

“Necesito salir a caminar cinco minutos”.

Y te levantaste diciendo que querías estirar las piernas un poco y te vi alejarte de la casa, vi tu espalda, camisa blanca, jeans, tenis rojos y me desperté con sabor a ausencia y con todo el bullicio que me falta.

(c) Gilda Callejas

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