Abro la puerta
De la mano, dando vueltas entre paredes altas, tratando de encontrar luz de frente y la salida. Tres, cinco, ciento sesenta y siete veces nos perdimos. En este minuto descanso mirándote los ojos y el temor. Frente a ti, sin reclamarte esa necesidad insistente de encontrar el no sé qué, que no aparece aún... abro la puerta.



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